Si tu pudieras creer Silvio lo que pasó, convertirías tu canción «OJALÁ» en un evangelio vivo.

publicado en: Opiniones | 0

por Alberto Muller

El cantautor cubano Silvio Rodríguez / Foto: Ramón Espinosa (AP)

Foto de Archivo – Silvio Rodriguez

A mi conocido Silvio Rodríguez:

No voy a dar detalles de cómo nos conocimos en aquel guateque de una lujosa casa en Miramar a finales de 1960 para así no comprometerte. Y después nos volvimos a ver casualmente en el aeropuerto de Panamá años más tarde. CONVERSAMOS un rato -te acuerdas- de tu nerviosismo porque te ayudara con las autoridades del aeropuerto a que te permitieran llevar en tu viaje de regreso a La Habana algunos equipos electrónicos, que habías adquirido en la bella ciudad panameña. Ya yo estaba asilado en Venezuela después de mis 15 años de prisión política, pero eso tu no lo sabías.

Obviamente me confundiste con alguien conocido, porque mi cara te era conocida del encuentro anterior en Miramar..

Si tu pudieras creer Silvio, de lo que yo fui testigo en la prisión de Isla de Pinos, convertirías tu canción «OJALÁ» en un evangelio vivo para despertar conciencias.

Vi asesinar muy cerca de mí en la prisión de Isla Pinos, al recluso Ernesto Díaz-Madruga a la salida del edificio # 5. Yo era simplemente otro recluso político con apenas 21 años. Fui testigo directo en el momento en que uno de los guardias de la prisión le lanzó un bayonetazo a Ernesto que le penetró por el recto y obviamente lo destrozó internamente.

Ernesto cayó al suelo de inmediato y el charco de sangre fue casi instantáneo. Falleció a los tres días por la hemorragia interna, el 9 de agosto de 1964. El sargento jefe del Orden Interior entonces, responsable del crimen, se llamaba Porfirio González. Ernesto tendría entonces 22 años.

Estoy seguro que si hubieses sido testigo de este crimen horrible, no pedirías un rifle AKM para defender esa REVOLUCIÓN ASESINA. Tal vez harías lo contrario…

Tengan en cuenta los que bordean la presión legítima al régimen cubano para que se vayan, que a estos asesinos se les acabó su tiempo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *