PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio Exige Inmediata Liberación de Escritora Encarcelada María Cristina Garrido Rodríguez

publicado en: Opiniones | 0

Miami, Florida, EE.UU. – El PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio, filial del PEN Internacional, exige al régimen cubano la inmediata liberación de la poetisa y activista cubana María Cristina Garrido Rodríguez.

Tras el acuerdo de la administración del presidente Joe Biden y la dictadura castrista, varios presos políticos fueron excarcelados de las prisiones cubanas. Celebramos la excarcelación de estos cubanos, hombres y mujeres que nunca debieron haber sido condenados a prisión. Sin embargo, aún permanecen muchos cubanos en prisión, incluyendo escritores como Garrido, cuyo único crimen fue expresarse en contra de la dictadura cubana. Garrido fue detenida el 12 de julio de 2021 y golpeada en más de tres ocasiones por la policía política cubana y fue sometida a una desaparición forzada por 18 días. Garrido ha enfrentado condiciones de detención muy difíciles, que incluyen el aislamiento, el maltrato y la falta de agua y comida.

Su libro más reciente, Voz cautiva, fue escrito en prisión. María Cristina Garrido no pudo reiniciar la escritura hasta el día 349 de su encarcelamiento. A discreción y desacato, le deslizaron escaso papel y lápiz y algún repuesto de bolígrafo torcido y sin cuerpo.

El 10 de marzo de 2022, Garrido Rodríguez fue condenada a 7 años de prisión acusada de «desorden público», «desacato» y «resistencia» por manifestarse pacíficamente en Cuba. En noviembre de 2023, María Cristina envió un audio a la red global de PEN desde prisión, agradeciendo la solidaridad, lo que la ha mantenido en pie.

Exigimos la inmediata liberación de María Cristina Garrido Rodríguez y de todos los escritores y activistas pro derechos humanos que aún permanecen en prisión.

Sobre el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio: Fundado en 1997, el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio une a escritores cubanos que partieron al exilio y han contribuido a expandir y preservar la obra literaria cubana en el exterior. Mensualmente, la organización celebra eventos literarios mientras que alza su voz en denuncia de las violaciones a la libertad de expresión y en apoyo a los escritores y periodistas perseguidos y encarcelados en Cuba y alrededor del mundo.

Contacto: Daniel I. Pedreira, PhD . Teléfono: (786) 252-3928

—————————————————————————————————–

MARÍA CRISTINA GARRIDO: VOZ DE PATRIA, VIDA Y LIBERTAD

QUE VENCE BARROTES OPRESORES

POR: J. A. ALBERTINI
En cada grano de arena
hay un derrumbamiento de montaña.
Dulce María Loynaz
La joven madre, poeta y luchadora por la libertad, María Cristina Garrido, 1982,
Quivicán, provincia de Mayabeque, actualmente se encuentra cumpliendo
injusta condena de 7 años, bajo condiciones deplorables, en la prisión para
mujeres del Guatao, municipio La Lisa, provincia Habana.
María Cristina, autora de los poemarios “Examen de tiempo” (Ilíada Ediciones,
2022) y “Voz cautiva” (Ediciones Deslinde, 2023) a sus tempranos 40 años de
edad, le ha tocado emprender y seguir el camino escabroso de la libertad que
desde el mismo año 1959, con la toma del poder por el castro-comunismo, ha
constituido la única alternativa viable para los cubanos y cubanas que aspiran a
una patria donde la creación, goce de libertad y los derechos humanos sean
respetados.
Ella nació poeta y libre. Por lo tanto desde muy joven rechazó la censura de
voz y creación, entronizada por el régimen. Pronto se integró al Partido
Republicano de Cuba y fue una de las gestoras de la Fundación Vuelta Abajo
por Cuba y de la Federación Latina de Mujeres Rurales (FLAMUR).
El 12 de julio de 2021, un día después de pacíficamente, en compañía de su
hermana Angélica, haber participado en las protestas populares y masivas que el
día anterior sacudieron a Cuba, fue detenida y sometida a maltratos físicos y
verbales. En marzo de 2022, por un tribunal marioneta de la policía política, G-
2, fue sentenciada a 7 años de prisión y Angélica a 3.
Las rejas opresoras no fueron suficientes para que ella callase la verdad que se
hacía ola popular. No demoró mucho en escribir una carta de denuncia que
logró sacar de la prisión y que hoy es de conocimiento mundial.
Parte de la misiva dice: “El 11 de julio demostramos valentía, decisión, ruptura
con el silencio de los años: demostramos unanimidad y pluralismo, pues a la
calle salieron jóvenes, adultos, ancianos, universitarios y campesinos, amas de
casa y trabajadores. También dirigentes y hasta cuadros del partido para dar el sí
a favor del derrocamiento de la dictadura y por una Cuba próspera y
democrática”.

2
La denuncia le costó celda de castigo y una paliza que se centró en su vientre de
madre. Madre que en el poema “Primogénita”, contenido en su primer libro
“Examen de tiempo”, dedicado a la hija, Jennifer Reyes Garrido, había dicho:
“Ella es la muralla que no soy. / Llegó al mundo ordenando las desventuras
familiares / con el gesto de sus ojos melcochas…”. Más adelante, en la misma
composición, prosigue: “Cuando nacieron sus hermanos gemelos Ángel y Sofía,
/ creí sentirla otra vez halándome la matriz callosa / de la entraña…”.
Y en ese mismo cuaderno de versos, con intuición de sendero ineludible,
profetiza: “Esta vida tiene una pena tatuada de misterio y sombra. / No quiero
ser mañana, / pues en nombre de mañana / se hacen las cosas no divinas, / las
más inciertas…”.
“Estoy escribiendo este gemido ahora mismo / en una madrugada de presos y
oprobios / donde las puertas suenan a llanto y olvido. / No puedo dormir…”,
declara en el poema “El cementerio de los vivos”.
A pesar de la cruel dureza de su encierro María Cristina, burlando barrotes
logra sacar, verso a verso, su segundo y contundente poemario de dolor y
denuncia: “Voz Cautiva”, cuyas composiciones llevan por título el día de
encierro en que fue concebido y volcado a un pedazo de papel; cualquier trozo
de papel, disponible que manos amigas o piadosas, le hicieron llegar junto, tal
vez, con un “mocho” de lápiz.
“Sobre la cama muerta / muere el derecho no saciado / muere la fiebre que me
hizo feliz… Aún hay camas de la muerte / con una sepia de alma acostada / y
una vieja sombra de costras…”, expresa en el poema correspondiente al día 349
de encierro.
En tanto la nueva clase corrupta que ha convertido a Cuba en feudo que
esclaviza a la población y el gobernante, nombrado a dedo, Miguel Díaz Canel
emite vociferante alerta de combate, contra un pueblo desarmado que pide
derechos legítimos, María Cristina Garrido lanza, a oídos receptivos, su
denuncia: “Nos llevaron para la antigua prisión / del SIDA en San José de las
Lajas / para clasificar a los líderes / que nunca lo fueron, / arrancarle la
imposible confesión / de los miles de dólares de la Casa Blanca / y contagiados /
con el Virus de la Injustica Humana / en una euforia colectiva, / caernos a palos
/ y amenazas de paredón / para que gritáramos / viva Fidel / y patria o muerte.
/Mezclé mi periodo con orina rabiosa, / miedo y golpes en el sacro, / dejándome
una fría secuela…”.
E indiferentes los expoliadores de la tierra y pueblo cubano gozan y se pasean
por conspicuas capitales europeas. Manuel Anido Cuesta, hijastro de Miguel

3
Díaz Canel se besa, elegantemente vestido, luego de cena íntima, en plena calle
madrileña, con una actriz hollywoodense de la cual, parafraseando al Quijote y
atribuyéndole orígenes de celuloide, escojo decir… “en un lugar de proyección
del cual prefiero no acordarme…”.
No importa, ellos, los verdugos del pueblo cubano, como toda epidemia
pasarán. Sin embargo, el canto de María Cristina permanecerá: “Extraño los
niños / que solían pugnarse por mi abrazo / y el caramelo…”, escribe en una
noche de amor materno y calabozo solitario.
Amor maltratado, por el sicariato castrista, que jamás claudica. Por eso, cuando,
en fechas diferentes sus progenitores mueren. (El padre 14 de septiembre de
2022 y la madre 23 de diciembre del mismo año.). Frente a los cuerpos yertos,
con esposas apretando sus muñecas y esbirros que le marcan los minutos de
permanencia, la congoja brota límpida y permanente:
“No hay mucha memoria / disponible / en un simple velorio totalitario. / Mi
padre / mi dolor siempre / mi noble / mi compañero sin espacio / mi poesía”.
“Allí estaba ella / sin plañidos ni jactancias, / sin ayes ni ejemplos, / sin
presunción ni soberbia, / con su limpia vergüenza como / Dios manda”.
María Cristina Garrido es una más de los distinguidos batalladores sociales y
excelentes poetas, sin distinción de sexo, que han llenado con su accionar de
vida, patria y libertad los 66 años de niebla totalitaria que cubre nuestra Isla. A
la mente me viene la imagen de María Cruz Varela y la exaltada cómplice del
castrismo que, a principios de los años 90 del siglo pasado, le obligó, con golpes
e injurias, a tragar un papel con un poema de su autoría.
También, pienso en, el poeta-luchador, Ángel Cuadra†, (16 años de prisión
política) cuando en su obra de versos “La voz inevitable”, muchos de ellos
concebidos antes del nacimiento de María Cristina, manifiesta: “Amigos, / les
digo que quisiera / no haber escrito estos poemas…”.
Y, en el presente, cuando la dictadura enfrenta la ineludible cercanía del fin,
María Cristina, con ímpetu de continuidad, llena pisadas antecesoras y dice:
“Cuando las cautivas / se echan a llorar / sobre la nada / o sobre todo lo
pavoroso / que es la nada / me siento vengadora / de ultrajes que pudieron / ser
nuestros…”
NOTA: Los poemarios de María Cristina Garrido se encuentran en Amazon
Libros.

Deja una respuesta