abril 1, 2026 – Redacción de Trinchera

Foto de Archivo
Los más importante del discurso del presidente Trump anoche fue su disgusto con la OTAN por no apoyar a plenitud su confrontación con Irán y tampoco ser solidarios con la apertura del Estrecho de Ormuz. Pero su amenaza de retirarse de la Organización Atlantica puede quedarse en palabras, porque pasar de la amenaza a los hechos, para pasar de las palabras a los hechos, necesitaría una supermayoría del Senado —el voto a favor de dos tercios de los 100 senadores— que no tiene..
Tampoco sería fácil tomar otras medidas de castigo contra Europa, como la retirada de tropas. Una ley aprobada en diciembre pasado, y que representa toda una declaración de intenciones del Congreso para proteger las actuales estructuras de seguridad, le impide reducir el número de soldados estadounidenses en el Viejo Continente por debajo de los 76.000; en la actualidad hay unos 85.000. Esa misma ley le impide renunciar al puesto de comandante supremo aliado, a menos que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, certifique al Congreso que es una decisión tomada en conjunto con los socios europeos.
No obstante, las declaraciones de Trump alThe Daily Telegraph y a Reuters se publican después de que el propio secretario de Estado, Marco Rubio, afirmase a comienzos de esta semana que Washington podría reconsiderar su relación con la OTAN una vez que termine la guerra contra Irán, una aseveración que expertos y analistas consideran peligrosa.
Las declaraciones de Rubio, como secretario de Estado son tanto más sensibles, cuando se recuerda que fue uno de los patrocinadores de la ley aprobada durante el mandato de Joe Biden para blindar la membresía de Washington dentro de la OTAN. Planteada a raíz de las amenazas de Trump durante el primer mandato, exige esa mayoría de dos tercios en el Congreso para dar un paso que haría saltar por los aires la estructura de seguridad transatlántica de los últimos 80 años en el mundo.
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