Cuba merece otro camino sin odios ni venganzas.

marzo 17, 2026 – Redacción de Trinchera
Por todas las ciudades de Cuba hay un ritmo incesante de cacerolazos, como protesta por una realidad que toca a fondo con dramatismo singular. Pero parece que sus dirigentes principales, Miguel Díaz-Canel (su Presidente) y Manuel Marrero (su Primer Ministro) no acaban de entenderlo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes en una comparecencia en La Casa Blanca, que «será un gran honor para él tomar Cuba». Obviamente la frase muy directa y concreta se ha prestado a diversas interpretaciones.
Las declaraciones llegan en un momento de colapso nacional en la isla, que bien valdría una decisión de permitir a Estados Unidos que tomara pacíficamente las riendas de la reconstrucción de Cuba. Ya las estructuras del comunismo cubano han demostrado -hasta la saciedad- su incapacidad de dirección política en la isla cubana.
Si ese fuese el camino, pues adelante. Los principales del desastre, ya mencionados, el PRESIDENTE y el PRIMER MINISTRO, pues váyanse. Bielorrusia, de la misma forma que le ofreció su territorio a Nicolás Maduro, ahora se lo ofrecería a Díaz-Canel a Marrero y a todos los que prefieran refugiarse en un país de ordenamiento comunista.
Eso permitiría, que se nombre un Presidente interino para gobernar en el desastre del colapso cubano. Y la primera medida sería darle un poco de luz a la sociedad cubana LIBERANDO A TODAS LAS PRESAS Y PRESOS POLÍTICOS. Basta de cárceles y de abusos con el pueblo cubano.
Obviamente -de producirse este momento o circunstancia- cesarían todas las instituciones represivas existentes en el país, incluyendo su Parlamento. Comenzaría una Nueva Cuba.
El Presidente Interino, preferentemente de nacionalidad cubana, podría solicitar a la Organización de Estados Americanos (OEA) una Fuerza de Paz para mantener el orden social en toda Cuba, por una temporalidad de dos o tres años.
Y basado en el articulado de la Ley Helms Burton, llegarían a Cuba todos los instrumentos iniciales para comenzar su reconstrucción. Prácticamente el propio presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha sido muy claro al decirlo: «Cuba es una Nación fallida».
Sería todo una transición amistosa en la que participarían las mentes más lúcidas de la Cuba actual. En Cuba tenemos a Manuel Cuesta Morúa -Presidente del Consejo de la Transición Democratica-; a Marta Beatriz Roque-Cabello -una servidora incansable-; ya en libertad tendríamos a Luis Manuel Otero Alcántara; a Félix Navarro; a su hija Sayli Navarro, entre otras y otros. Estamos especulando sobre una Cuba en vías de LIBERTAD. Sobrarían cubanos para servir a la LIBERTAD DE CUBA.
En el exilio aguarda José Daniel Ferrer y decenas de cubanos jóvenes e ilustres para llenar vacantes de liderazgos. Y dentro de Cuba militantes de UNPACU, del Partido Pedro Luis Boitel y de otras instituciones ilustres. La mayoría jóvenes con mentalidad abarcadora.
Cuba merece otro camino sin odios ni venganzas. Permítannos soñar en alternativas de libertad…
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