La intensa actividad de las funerarias desmiente el discurso oficial sobre el control del virus.

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La situación es particularmente grave en Guantánamo, donde hubo 27 velatorios en un solo día.

Las conversaciones a media voz repiten las mismas palabras y frases: “gelatina”, “sopa”, “fiebres”, “se deshidrató”, “los dolores no lo dejaron”. / 14ymedio

Cortesía. 14ymedio

La Habana/En las últimas semanas, mientras los noticieros repiten cifras tranquilizadoras de los casos de arbovirosis y los hospitales evitan ofrecer estadísticas completas, las funerarias cuentan otra historia. Este diario hizo un recorrido por algunas salas de velatorio en La Habana y observó un patrón que no encaja con el discurso oficial del “control epidemiológico”. 

En Guanabacoa, la funeraria de Bertematti, entre Máximo Gómez y Maceo, tenía este sábado todas sus capillas ocupadas, algo bastante inusual en el local. Afuera, algunas familias esperaban turno para obtener un espacio donde poder despedirse de sus seres queridos. 

Nadie afirma con certeza que los fallecidos fueran víctimas de un virus específico. Pero tampoco se habla de otra cosa. Las conversaciones a media voz en las afueras del lugar repiten las mismas palabras y frases: “gelatina”, “sopa”, “fiebres”, “se deshidrató”, “los dolores no lo dejaron”. Son síntomas sin diagnóstico escrito, pero la población ya ha aprendido a reconocerlos enseguida. 

Lo mismo pasa en la funeraria de San Miguel del Padrón. De las tres salas, dos estaban utilizadas en el momento de la visita de 14ymedio.

En la funeraria de Regla, más pequeña, dos salas trabajaban también este sábado al mismo tiempo. Y en una de ellas podía verse a una doctora usando mascarilla. Su presencia allí parecía formar parte de un protocolo sanitario del que no se ha informado en los medios oficiales, pero que apunta a una emergencia mayor de la que admiten.

“La mayoría no va al hospital. Entonces, ¿cómo uno sabe cuántos enfermos hay?”, comentaba el hijo de uno de los fallecidos, recostado en la pared. Alguien cercano argumentaba que, incluso cuando un virus es el que provocó el deterioro letal del paciente, rara vez aparece como causa en el certificado de defunción. “Si la persona tenía diabetes, cardiopatía o asma, eso es lo que ponen, no el virus”, dice.

Una doctora del Cotorro consultada por 14ymedio lo confirma con un matiz más técnico: “El virus puede causar encefalitis y miocarditis, que sí se ponen como causa directa de muerte. El dengue puede causar shock, que también mata. Pero en urgencias no se lleva estadística epidemiológica. Eso se controla —en teoría— en Atención Primaria. En la práctica, el registro es fragmentado”.

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