Félix Navarro y su hija Saylí rechazan exilio forzado tras mediación de la Iglesia Católica.

mayo 2, 2026 – Redacción de Trinchera

La prisionera política Saily Navarro Álvarez y su padre, el líder opositor y también prisionero político, Félix Navarro
La prisionera política Saily Navarro y su padre, el líder opositor Félix Navarro.

Un buen ejemplo moral para que la Iglesia Católica, en lugar de negociar el exilio forzado de los prisioneros con un gobierno abusador y torturador, como el de Díaz-Caneil, exija sin cortapisas la liberación de todos los presos políticos que hay en Cuba.

Los presos políticos Félix Navarro y su hija, Saylí Navarro, reafirmaron su postura de permanecer en la isla y rechazaron el exilio forzado, después de las propuestas de mediación gestionadas por la Iglesia Católica.

“El pasado martes se presentaron en la prisión de Agüica el Obispo Auxiliar de La Habana y Presidente de la Pastoral Penitenciaria Nacional, Eloy Ricardo Domínguez Martínez, con el objetivo de invitar a Félix a que abandonaran el país”, informó Sonia Álvarez Campillo, esposa y madre de los opositores, en un mensaje de audio enviado a Martí Noticias.

El prelado se mostró preocupado “por la golpiza que le dio el sanguinario carcelero Yoslen Pedroso a Félix”, refirió hace unos días..

De la prisión de Agüica, el religioso y su acompañante se trasladaron hacia la prisión de mujeres La Bellotex, donde está recluida Sailí Navarro “para hacerle el mismo planteamiento de que abandonara el país, pero ya saben la respuesta de Félix y la respuesta de Sailí, que ellos no van a abandonar el país”, apuntó Álvarez Campillo.

La Pastoral Penitenciaria de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba tiene como principal compromiso la humanización de los centros de reclusión, enfocando su misión en llevar un mensaje de esperanza, reconciliación y amor de Cristo a las personas privadas de libertad.

La labor de esta pastoral no solo se enfoca en los reclusos, sino también en sus familiares, brindándoles apoyo emocional y espiritual durante los momentos difíciles. Y esta accion humanitaria es de agradecer, pero pensamos que para la Iglesia Católica, que conoce todo ese mundo interior de los abusos, las golpizas y hasta las torturas a mujeres, menores de edad y prisiones políticos, ha llegado el momento de la DENUNCIA PÚBLICA.

No se puede regir un país maltratando a los prisioneros políticos, como ha ocurrido en Cuba durante más de seis décadas.

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