LIBERAN A CUESTA MORÚA, PERO LO AMENAZAN CON UN TIRO EN LA CABEZA.

junio 21, 2026 – Redacción de Trinchera

Foto de Archivo – Manuel Cuesta Morúa

La detención de Manuel Cuesta Morúa eleva la tensión nacional de la crisis en Cuba, porque preside la mayor representación política cubana para un cambio democrático y pacífico en el país.

Una mujer sostiene una caja de cartón frente a basura acumulada en una calle de La Habana el 19 de junio de 2026. (Foto de YAMIL LAGE / AFP)
Una mujer sostiene una caja de cartón frente a basura acumulada en una calle de La Habana el 19 de junio de 2026.

Las protestas en toda Cuba siguen alcanzando un nuevo nivel de tensión y escándalo, porque si las sumamos, ya estaríamos hablando de muchedumbres protestando a viva voz y a pleno sol.

La Seguridad del Estado detuvo el sábado, por varias horas, al opositor Manuel Cuesta Morúa con la intención expresa de advertirle que será ultimado si Estados Unidos invade Cuba.

Tras permanecer por varias horas apresado, Cuesta Morúa, presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba, fue puesto en libertad. Hasta el momento de su excarcelación, se desconocía dónde estaba recluido.

El arresto ocurrió un día después de que el líder político denunciara en un video haber recibido una citación verbal de la Seguridad del Estado y anunciara en un primer momento que no acudiría por considerarla ilegal.

“Sábado, cerca de las 10 de la mañana, me llama un tal instructor Capitán Lázaro Roche, diciéndome que él era el instructor de mi caso y que debía presentarme en la estación de Zanja. Yo fui y cuando llegué apareció la Seguridad del Estado con otra patrulla de la policía y con una evidente violencia, totalmente innecesaria, me esposaron, me introdujeron en una patrulla y salieron a toda la velocidad posible. Ya desde ahí comenzó el maltrato físico”, relató a Martí Noticias.

El vehículo fue conducido por toda la carretera conocida popularmente como las ‘ocho vías’ hasta las inmediaciones de Artemisa, donde se desvió hacia la zona de Caimito. Fue allí, adentrados en la espesura de un matorral apartado, donde la pesadilla continuó y el agresor intensificó el maltrato físico y psicológico contra su víctima.

“Con la amenaza de que, si se producía alguna invasión acá en Cuba, de los Estados Unidos, iba a recibir un tiro en la cabeza, que ellos tenían la orden y estaban autorizados ya a hacerlo”, indicó Cuesta Morúa.

Todo parece indicar, que Cuba no aguanta más.

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