La editorial Betania pone a disposición de los lectores el documento de la autoría del escritor Reinaldo Arenas y del pintor Jorge Camacho.

La carta abierta fue redactada en 1988 por el escritor Reinaldo Arenas y el artista Jorge Camacho. Cortesía de la foto.14ymedio
Este gesto de memoria de la Editorial Betania, que agradecemos a su director y amigo Felipe Lázaro, pone un acento de tremenda vigencia en una Cuba que se hunde por carencias de instituciones democráticas y de libertades ciudadanas.
Ante una Cuba que colapsa precipitadamente por su descomposición social y por su carencia de estructuras productivas eficientes, entre otros componentes porque casi dos millones de cubanos jóvenes la han abandonado en sus últimos cuatro años en busca de oportunidades en libertad, esta carta que se inspira en el plebiscito convocado ese mismo año en Chile, bajo la dictadura de Augusto Pinochet tiene una vigencia oportuna cuando instituciones de mucho prestigio hoy le piden a la dictadura cubana lo mismo.
En su edición definitiva de 1990, la carta sumaba 274 firmas: 110 cubanas y 164 extranjeras. Ocho premios Nobel –entre ellos Octavio Paz, Czeslaw Milosz, Saul Bellow y Claude Simon– estamparon su nombre junto a ex presidentes latinoamericanos, escritores, cineastas, filósofos, periodistas, activistas y académicos. Entre ellos, Mario Vargas Llosa, Susan Sontag, Allen Ginsberg, Jacques Derrida, Lydia Cabrera o José Ferrater Mora, una constelación intelectual que otorgaba al texto una legitimidad difícil de rebatir. No era una carta «contra Cuba», sino «por la Cuba» que todos soñamos en libertad y con paz ciudadana. Definitivamente una Cuba sin prisiones políticas, sin maltratos a los que discrepen y con libertad plena para todos sus ciudadanos.
Una Cuba que entierre para siempre la memoria trágica de más de cuatro mil fusilados ante el paredón de fusilamiento por discrepar de la locura totalitaria que ha destruido al país y lo ha convertido en una guerra enconada entre ciudadanos que son todos cubanos con el mismo derecho a vivir en plena libertad.
Leamos esta carta con la vigencia que tiene y el respeto que merecen sus autores:
FIDEL CASTRO RUZ
PRESIDENTE DE LA REPUBLlCA DE CUBA.
Próximamente se cumplirán treinta años de estar usted en el poder sin que, hasta la !echa, sé hayan efectuado en Cuba elecciones para determinar si el pueblo desea que siga usted siendo el Presidente de la República, el Presidente del Consejo de Ministros, el Presidente del Consejo de Estado,el
Presidente del Comité Central del Partido y el Comandante en Jefe de la Revolución.Después del ejemplo de Chile, donde el pueblo pudo decidir libremente su destino político, nos
dirigimos a usted para pedirle que se efect6e en Cuba· un plebiscito donde el pueblo, mediante un sí o un no pueda manifestar sus preferencias políticas. Es un principio fundamental de los derechos humanos el que cada ciudadano pueda elegir mediante el voto libre y secreto al jefe de estado.
Pedimos que ese plebiscito se realice con entera libertad, con la supervisión de la prensa extranjera y de un comité internacional que ofrezca al pueblo todas las garantías para que pueda expresar libremente su decisión. También pedimos que todos los cubanos, incluyendo a los exiliados que así lo
deseen, puedan viajar a Cuba para participar en este plebiscito.
Esperando su respuesta, los abajo firmantes:
Carta abierta a Fidel Castro solicitándole un plebiscito, redactado por Reynaldo Arenas con el estimulo del pintor Jorge Camacho y de su esposa Margarita Camacho.

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