Lucho Gatica: Rey del bolero

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De todos los artistas extranjeros que visitaron Cuba antes de 1959, Lucho Gatica fue uno, no solo de los más exitosos, sino de los más queridos por el pueblo. Fue también uno de los que más nos quiso. Primero, allá. Y después, aquí en Miami en el exilo. Jamás regresó a la isla y estuvo siempre muy identificado con el exilio cubano.

Tuve el privilegio de conocerlo en 1958 cuando se hospedó en el hotel Habana Hilton, donde yo trabajaba en ese entonces.

Muchos años después aquí en Miami, en una cena homenaje a Lola Flores, nos sentamos en la misma mesa y tuve oportunidad de comprobar el cariño que siempre sintió por nosotros.

Una anécdota poco conocida de la relación de Lucho con los cubanos es la que narra su encuentro en Santiago de Chile, en 1951, con nuestra Olga Guillot, quien le dio a conocer los boleros cubanos “La gloria eres tú” y “Delirio”.

Lucho Gatica visitó La Habana por primera vez en 1954, contratado por la emisora Radio Progreso, cuando todavía no era conocido a nivel continental.

Para cuando regresó en 1957, esta vez de la mano del pionero de la televisión cubana, Gaspar Pumarejo (Santander, España, 1912-San Juan, Puerto Rico, 1975), ya había alcanzado un gran éxito en América Latina con su disco titulado «El gran Gatica», que incluía los éxitos “Somos”, “Sabrá Dios”, “Si me comprendieras” y “Espérame en el cielo”.

Le seguirian otros como “Contigo en la distancia”, “Obsesión”, “No niegues que me quisiste”, “Tú me acostumbraste”, “Amor mío”, “No me platiques”, “La barca”, “Reloj”, “La noche de anoche” y otros más.

Creo que muchos cubanos de la tercera edad recordarán cuando Pumarejo reunió en Cuba a un grupo de músicos cubanos que vivían fuera de la isla (Francia, España, Estados Unidos y México) en un festival al que llamó, “Cincuenta años de música cubana” y que se celebraría en el Estadio de pelota del Cerro.

Y creo que también recordarán que Lucho Gatica participó en aquel acto y que fue una de las grandes sorpresas pues Pumarejo, sin que el cantante lo supiera, había hecho traer desde Chile a su hermana y a su mamá.

Lo que ocurrió esa noche, Lucho lo recordaría toda su vida. Y es que antes de presentarlo, Pumarejo le preguntó qué tiempo hacía que no veía a su madre y cuándo esperaba volver a verla. «Hasta enero del año que viene, para cuando regrese a Chile».

Pumarejo le dice que tiene una sorpresa para él pues había hecho una conexión de control remoto y podría ver a su madre en la pantalla gigante que habían instalado en la pizarra del Estadio.

Es entonces que Lucho Gatica, cuando ve a su madre en la pantalla se echa a llorar. Pero todavía lloró más cuando pudo abrazarla en el escenario pues su progenitora estaba allí mismo en el estadio.

Después de aquello, Lucho Gatica nos quiso más todavía. Y nosotros a él. Lo demás es, como se dice, historia.

El 16 de diciembre de 2018, a los noventa años, falleció en Ciudad México.

Su voz y su vida se apagaron, pero su recuerdo permanecerá para siempre en el corazón de los cubanos que lo quisimos tanto.

junio 12, 2026 – por Manuel C. Díaz

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