Cuba: 1.311 protestas y denuncias en mayo, 44 presenciales, 527 desafíos al Estado policial. El quinto mes del año mes fue escenario de la oleada más larga de protestas callejeras
en la isla.

El Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) registró 1.311 protestas, denuncias y
expresiones críticas en mayo de 2026, un mes en el que tuvo lugar la oleada más larga
de protestas callejeras en un mes (44 entre el día 11 y el 31) a pesar del agotamiento
físico y mental de los cubanos bajo apagones de 20 a 24 horas y al reforzamiento de la
represión mediante detenciones de manifestantes, cerco y hostigamiento a influencers,
periodistas y opositores, militarización de las calles e incluso amenazas de muerte a los
presos políticos.
No obstante, la vuelta de tuerca a la represión (de 175 entradas en abril a 186 en
mayo) parece haber provocado el efecto contrario al deseado por el régimen, al crecer
en más de 42 % (de 305 a 527) los Desafíos al Estado policial, acciones contestatarias
que podrían provocar represalias contra sus protagonistas. Ambas categorías basadas
en derechos civiles y políticos encabezaron a las ocho de la bitácora del OCC,
Lo más destacado de los Desafíos fueron las protestas presenciales, con cacerolazos,
barricadas de fuego y gritos de “Libertad” que estallaron ante déficits de generación de
más de 2.000 MW que llegaron a dejar sin fluido eléctrico al 70 % del país. Las
manifestaciones abarcaron todos los municipios de La Habana, pero también
localidades de provincias como Antilla, el reparto Zayas y La Piquita en Holguín; y
Micro 3, El Salao y el Mercado de Los Pinos en Santiago de Cuba. Las redes sociales
fueron por su parte marco de fuertes reacciones de los cubanos a la retórica numantina
de los dirigentes comunistas, así como de una creciente aceptación de que no queda
otra opción que una intervención estadounidense para romper el inmovilismo y acabar
con el sufrimiento del pueblo de la isla.
Los Servicios Públicos ocuparon el tercer lugar entre las categorías del registro del
OCC con 144 enlaces a protestas y denuncias. Estas pusieron de manifiesto no solo la
ira desahogada en las manifestaciones callejeras, sino el desgaste físico y mental de
los isleños al cabo de meses de apagones sin fin. Videos y posts mostraron personas
llorando o al borde de un ataque de nervios. Una encuesta hecha por psicólogos
concluyó que el 55,4% presentó niveles extremadamente graves de depresión, y el
66%, ansiedad severa, principalmente por causa de una vida diaria con apenas una o
dos horas de electricidad.
El apartado de Otros Problemas Sociales acumuló 132 registros, revelando entre otras
aristas de la crisis social la ruina de instituciones emblemáticas; la deformación de
valores, que deja secuelas como la prostitución; los impactos demográficos de la
emigración más la baja tasa de natalidad; el trabajo infantil; la manera en que la crisis
energética está trastocando los programas educativos; la penuria de los miserables y
olvidados y los esfuerzos de la sociedad civil para ayudarlos; y la expansión de la
drogadicción y la oferta doméstica de drogas, que no solo incluye canabinoides
sintéticos como El Kímico sino también sicofármacos como el Alprazolam (Xanax).
La inseguridad ciudadana, con 129 entradas, volvió a establecerse entre las
clasificaciones más preocupantes, marcada por un elevado saldo de 37 cubanas y
cubanos muertos por la violencia criminal, de género, social e intrafamiliar; y 42 delitos
de latrocinio, entre los que descolló una escalada en los robos violentos de movilidades
como motorinas y triciclos eléctricos. En medio de la crisis con el combustible y el
transporte, dos conductores fueron asesinados para arrebatarles sus vehículos.
El OCC compiló en el quinto mes del año 79 protestas y denuncias vinculadas al
estado de la Salud Pública. La combinación de brotes epidemiológicos, hospitales y
policínicos en caos, escasez o carestía de medicamentos y descontinuación de
tratamientos, negligencias graves, y el clamor desesperado de pacientes y familiares
pidiendo ayuda social o exterior reflejaba en mayo el derrumbe de un sistema que,
como indican las denuncias ciudadanas y de los propios médicos, es incapaz de
mantener estándares básicos de atención.
La categoría de Alimentación, Inflación Agricultura arrastró al Excel del OCC 75
manifestaciones de descontento por la pronunciada escasez de víveres a precios
accesibles y carestía de los que se venden a precios de oferta y demanda. Informes
consecutivos de la organización Food Monitor Program concluyeron que el 79.4% de
los hogares cubanos destina el 80% o más de sus ingresos a alimentarse. La entidad
también responsabilizó al conglomerado militar GAESA por esa situación al haber
convertido el acceso a los alimentos en un mecanismo de extracción de divisas. Una
madre de Santiago de Cuba le escribió al gobernante Miguel Díaz-Canel preguntándole
“cómo hago entender a un niño de 7 años y a mi padre de más de 80 que no tienen
desayuno, almuerzo ni comida porque tenemos que resistir”.
El “conflictómetro” de mayo registró 42 protestas y denuncias relacionadas con la
Vivienda, confirmando una de las situaciones más graves del continente en cuanto al
derecho proclamado por la ONU a una vivienda adecuada. Con un déficit que supera
las 800.000 viviendas y un parque habitacional en franco deterioro (una escalera de un
edificio familiar se desplomó en Mulgoba, municipio habanero de Boyeros), el gobierno
promueve soluciones simbólicas y propagandísticas como la entrega de un par de
casas construidas con contenedores, mientras los cubanos recurren a la ocupación de
locales abandonados, bajo constante amenaza de desalojo
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