mayo 29, 2026 – Redacción de Trinchera

El Centro de Estudios Convivencia comparte su extenso catálogo de once años de reflexión y diálogo entre académicos, pensadores y expertos de Cuba y su diáspora, con el objetivo de visualizar un itinerario sensato para el futuro de Cuba.
El Centro de Estudios Convivencia, un think tank independiente dentro de Cuba, ha puesto a disposición del pueblo cubano, dentro y fuera de la Isla, el resultado de once años de conversaciones y propuestas de “académicos, pensadores y expertos de la Isla y de la Diáspora para realizar un itinerario de pensamiento y propuestas para el futuro de Cuba”, de acuerdo al documento publicado en la página de internet del Centro.
Este catálogo incluye desde la visión de una transición pacífica, el proceso de una Constituyente y su marco jurídico, aspectos como la economía, la salud, la cultura, la educación, la infraestructura, el medio ambiente, hasta el daño antropológico y su sanación, pasando por los temas del respeto a la vida, la ética, la religion y la gobernabilidad.
En un momento donde se vislumbra un posible futuro en libertad para el pueblo cubano, organizaciones de la sociedad civil independiente dentro y fuera de Cuba han publicado y expresado sus puntos de vista sobre la transición democrática cuando el país se deshaga del régimen totalitario imperante hace sesenta y siete años.
Dagoberto Valdés, quien dirige el Centro, ha expresado en varios de sus escritos y reflexiones en su columna “Lunes de Dagoberto”, la importancia del trabajo prospectivo que ha realizado Convivencia.
“Hace muy poco tiempo pensar, prever y hacer una prospección estratégica del futuro de Cuba era considerado por algunos un ejercicio superfluo y para otros era trabajar en la utopía. El Centro de Estudios Convivencia tiene una experiencia de más de 11 años de haber sido evaluado con ambos adjetivos: superfluo y utópico. Sin embargo, es bueno reconocer como un cambio positivo que, de pronto, vale decir en los últimos meses o quizá, un año, se ha tornado lógico, urgente y acelerado, prepararse para el futuro que ya está aquí a las puertas”, opinó el intelectual católico.
Asimismo, Valdés ha enfatizado que en vistas al futuro inmediato es necesario que la reflexión y el análisis primen frente a la improvisación, el protagonismo populista, la falta de sustancia y el facilismo de la anexión en lo que se propone.
“Estamos viviendo en tiempos de improvisaciones, carreras por llegar primero, protagonismos populistas y hasta alguna tentación de caer en el facilismo anexionista para que otros nos hagan la tarea. El lamento, la abstención o el silencio culpable no son las actitudes que evitarán volver a caer en los mismos errores y engaños. Nunca difamar, ni descalificar, ni atacar a las personas. Es necesario debatir pacífica y respetuosamente ideas y programas”, indicó el laico.
La propuesta para evaluar el liderazgo y las diferentes iniciativas y programas en vistas al futuro de la Isla consta, de acuerdo a Dagoberto Valdés, de cinco pasos para el discernimiento: (1) la integridad de los líderes; (2) la capicidad de estos líderes de trabajar en equipo; (3) el programa en sí: qué proyecto de nación propone; (4) el grado de pluralismo y amplitud del programa; (5) la orientación política o escuela de pensamiento a la que pertenecen el líder y el programa.
En Cuba, desde la fundación del Comité Cubano de Derechos Humanos, la sociedad civil independiente se ha transformado y diversificado, creando no solamente organizaciones defensoras de los derechos humanos sino también partidos políticos, organizaciones gremiales, profesionales y de defensa de las libertades civiles y políticas.
A pesar que las leyes vigentes en Cuba no reconocen legalmente a las organizaciones que no comulgan con el credo comunista de la Revolución, y a pesar de la represión y el hostigamiento permanente al que son sometidos sus miembros, estos grupos han permanecido activos y han encontrado apoyo en sus homólogos en el destierro cubano no solo en Estados Unidos, sino también en Europa e Hispanoamérica.
La oportunidad de que luego de 74 años sin elecciones verdaderas, el pueblo cubano pueda decidir qué propuestas apoyar y qué liderazgo lo representa mejor, es sin dudas una esperanza para los cubanos dentro y fuera de la Isla.
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