La salida de la canadiense Sherritt de Cuba es un bombazo destructivo para el colapso económico que padece el país.

mayo 10, 2026 – Redacción de Trinchera

Raúl Castro e Ian Delaney, presidente ejecutivo de la compañía minera Sherritt International en 2007 en la inauguración de una central eléctrica alimentada por gas en Jaruco. La Sherritt opera en Cuba desde 1991.
Raúl Castro e Ian Delaney, presidente ejecutivo de Sherritt (2007)


La Sherritt International anunció, como una bomba explosiva sin precedentes, la suspensión inmediata de su participación en empresas mixtas en Cuba y comenzó a repatriar empleados, citando la orden ejecutiva de Trump del 1 de mayo que endurece sanciones contra La Habana.

La compañía con base en Toronto explicó que la medida es resultado de la orden ejecutiva del presidente de los Estados Unidos del pasado 1 de mayo, que endureció las sanciones contra el régimen de La Habana.

“Con independencia del golpe económico que esto significa, el principal golpe aquí es psicológico, sobre todo, la gama de empresarios afiliados al castrismo, de todos estos años”, afirmó Juan A. Blanco de CUBA Siglo XXI.

“Ahora con esto, todos los demás empresarios viéndose en el espejo de la Sherritt dirán vamos a tomar nuestras propias decisiones también. O sea, es la capacidad expansiva, psicológica que va a tener la decisión de Sherritt ante las medidas del presidente Trump”, comentó el presidente de Cuba Siglo 21.

Las banderas de Cuba y Canadá en la planta de Moa.
Las banderas de Cuba y Canadá en la planta de Moa.

La suspensión de las operaciones de esta minera canadiense que operaba en la isla desde 1991, es un duro golpe económico para el régimen de La Habana y su paralización de la actividad económica a nivel nacional.

La empresa de Canadá además posee un tercio de Energás, que representa entre un 10 y un 13 por ciento de la generación eléctrica en el país.

La confirmación oficial de la salida de Sherritt se da el mismo día en que el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció nuevas sanciones contra el régimen de la isla, incluyendo a Moa Nickel S.A, precisamente socia de la Sherritt en Cuba.

Las nuevas sanciones del Departamento de Estado contra La Habana fueron bajo esa orden ejecutiva que firmó el presidente Trump el pasado 1 de mayo.

En el caso de Moa Nickel S.A, el Departamento de Estado argumentó que «la empresa conjunta entre Sherritt International Corporation y la empresa estatal cubana La Compañía General de Níquel, ha explotado los recursos naturales de Cuba para beneficiar al régimen, a expensas del pueblo cubano. Esta empresa obtiene beneficios de activos que fueron originalmente expropiados por el régimen cubano a personas y corporaciones estadounidenses”.

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